Believe it or not, yo creo que varios habitantes de esta grandiosa y caótica ciudad la estamos experimentando. Aunque confieso que yo no me asusté tanto -por lo menos no conscientemente-, estoy convencida de que algún fenómeno sicológico raro nos dejó este rollo del swine flu. A pesar de los chistes e imágenes que circularon durante la emergencia sanitaria que nos obligaban a mofarnos del asunto como buenos mexicanos, de alguna manera yo creo que nos sentíamos amenazados. Ahora que ya pasó el trance, como que nos está surgiendo ese agotamiento mental posterior a las conferencias de prensa matutinas y vespertinas del Secretario de Salud y del Alcalde de la Ciudad, los tabapocas y el alcohol en gel. ¿Salir o no salir? No creo que sea una pregunta que contestemos con base en el miedo porque parece que los citadinos definitivamente no tenemos miedo a la influenza, pero sí tenemos estamos cansados y nos da flojera luchar con otros automovilistas gandallas, las ñoras en mamatrokas, compañeros de fila molestos, gorditos que se sientan junto a ti, o los que alzan el brazo y te fumigan con su aroma, etc.
Mi conclusión es que los chilangos necesitamos vacaciones. El asunto irónicamente coincide con aquello de que el flujo de pasajeros en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México disminuyó en 40%, el cierre de 6 mil y tantos restaurantes y la pérdida de millones de dólares por la falta de turistas internacionales. Es decir, urge que la gente salga a la calle a consumir, a viajar, a subir y a bajar. En mi caso, el cansancio mental es un factor que sí me dificulta salir. No quiero luchar con nadie y sabemos que en el D.F. eso es inevitable...pero...la neta...me urge hacerlo...
Bunny buscó opciones y resulta que irte a E.U. está más barato que irse a Cancún!!! Ya veremos a donde nos vamos para aliviar esta depresión post-influenza...
27.5.09
20.5.09
Change management
Se supone que existe un proceso conocido como change management que permite implementar cambios en un sistema de manera controlada. ¿Cómo diablos le hace uno para administrar cambios de manera controlada?. Cuando te conviertes en adolescente sufres tantos cambios que nunca te das cuenta de ellos, sólo los vives y años luz después caes en la cuenta de que cambiaste. Cada día sucede algo que te cambia. Cada hora, con suerte, aprendemos algo diferente, o bien, conocemos aspectos de las personas que nos rodean e incluso vamos conociendonos más nosotros mismos con las limitaciones que eso pueda tener. ¿En qué momento asimilamos el cambio? ¿Cómo entener los cambios que se gestan fuera de nuestro control. Hay personas de costumbres pero yo me pregunto de verdad tienes que hacer lo mismo todos los días, sé de 1000 casos de personas que siempre ordenan lo mismo cuando van a X restaurante, familias que cada año van al mismo destino de vacaciones, mujeres que compran varios pares de zapatos del mismo estilo pero de diferentes colores. ¿Qué les dará mucha flojera cambiar? Creo que siempre hay un riesgo, es cierto. Puedes caer en el extremo de siempre querer cambiar todo, de país, de ciudad, de casa, de trabajo, de pareja, de amigos, de marca, de lo que quieran. ¿Cómo apaciguas tus ansias locas de cambio? ¿Cómo saber cuando tu ansia no es más que un interminable deseo de cambiar? ¿De verdad es tan reconfortante cambiar tanto? Siempre he alegado que soy enemiga de la costumbre y fanática del cambio. Cambio la ubicación de los muebles, cambio de zapatos, de shampoo, de cremas, etc, pero no puedo cambiar de familia (imagínate eso!), mi última fue mi cambio de trabajo. Éste sólo me ha llevado a autodiagnosticarme, tengo insatisfacción crónica, así que busco remedio
Ps. No me interesa la meditación, ni las flores de Bach, el té verde o la apiterapia, pero HELP WANTED, SE ACEPTAN SUGERENCIAS.
Ps. No me interesa la meditación, ni las flores de Bach, el té verde o la apiterapia, pero HELP WANTED, SE ACEPTAN SUGERENCIAS.
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